NO A LEY 6499-11¡¡¡ exterminio masivo de perros y gatos abandonados

Estoy indignada. ¡¡¡¡ pero se me ocurrió pensar en nosotras las fibros, desde los 90′ se declara enfermedad y aun dicen que no existe y se ha vivido tremendo abandono, y aun hoy no hay congresos tratando de solucionar el dolor de estas personas difundiendo a otras especialidades médicas. Y  qué pasa con los animales? la misma indiferencia, es un problema de la sociedad. Ahora deciden que hay que exterminarlos y no se pueden dar en adopcion por estar enfermos y ser peligrosos.

Desde que tengo uso de razon, se llevan los perros a las perreras y jamas hubo un trabajo de colocarlos a nuevos duenos. Simplemente corre un tiempo corto y son exterminados. Y mucha gente de buena voluntad los retira a tiempo pero la labor es inmensa.La culpa del hombre lo paga la mascota. Donde vivimos?????? qué valores tenemos???? No deberían las perreras cumplir su trabajo, y tal como se hace en USA, fomentar tener en casa a un perro abandonado y ofrecerlos en los parques cada domingo? es tan dificil?
que terrible noticia querida Olga. Algo tenemos que hacer por defender a estos maravillosos seres. Por lo pronto, pasame los links de facebook para ayudar en la difusión. Beso.

Anilein, Afibro.org
30.julio.2011
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En las redes sociales ha explotado la noticia de que comenzarán los exterminios masivos de perros y gatos como forma de control poblacional patrocinados (es decir, quien pone los medios económicos) por la WSPA. En eldocumento recientemente firmado con el SENASA y otras autoridades de la Nación y provincias, puede leerse lo siguiente:

“Declarar a un municipio o a una provincia como no eutanásica, no aporta herramientas de trabajo, sólo genera confrontación e incumplimiento del Código Penal Argentino y demás normativas en resguardo de la salud humana y animal”.

La alusión al Código Penal Argentino, resulta extraña. Las mordeduras de los perros, son pasibles de ser encuadradas en delito de daño, pero quien responde por él, es el dueño. Por otra parte, sí hay una protección legal contra la “extrema crueldad” considerado al animal como víctima, y es la ley 14346. Por ende, ese párrafo sólo apunta a reforzar la impronta “eutanásica” de la WSPA.

El texto sigue, poniendo énfasis en el “control”, como forma de coacción psíquica y física que inclusive, puede terminar con la vida del no humano sujeto a control y no como “dirección”. La definición de control utilizada, es la segunda que da la RAE: Dominio, mando, preponderancia, cuando debiera ser, en un sistema ético, la quinta: Regulación, manual o automática, sobre un sistema. Los ecosistemas urbanos con sobrepoblación de perros, gatos y humanos, no responden a la matanza, sino al control de natalidad. Según WSPA, los perros vagabundos significan peligro.
Por otro lado, la expresión propia del abolicionismo es “animal no humano en situación de calle”. No hay “niños de la calle”, porque no le pertenecen a ella, sino niños en situación de calle o abandonados, también es admisible. Pero “vagabundo”, promueve una respuesta temerosa y temeraria por parte del receptor del mensaje. Las Directrices parecen decir que el animal vagabundo es un ente que comete delitos por el sólo hecho de tener la extraña suerte de existir y ese “problema” lo solucionan con la “muerte humanitaria”, tal como dice aquí:

Aquellos perros de vida libre retirados de la vía pública con enfermedades incurables, agresivos, peligrosos, animales no adecuados para su adopción y aquellos que sufrirían psíquicamente al ser encerrados por largo tiempo, etc. se les practicará la eutanasia, en forma efectiva y humanitaria

Encargando al Municipio a realizar tal tarea; pero luego, explican que la eutanasia no es un método masivo sino excepcional, citando las directivas de la 1a Reunión Latinoamericana de Expertos en Tenencia Responsable de Animales de Compañía y Control Poblacional, organizada por la Organización Panamericana de Salud y WSPA.

Sin embargo, no podemos ser inocentes (entendido como “ignorantes”) del apetito de muerte que mueve a muchos funcionarios, entidades, veterinarios y demás humanos implicados en el “manejo” (nosotros diremos: “tratamiento”) de no humanos. En cualquiera de los items donde la eutanasia está permitida, puede encuadrarse cualquier perro o gato en situación de calle que no le caiga bien al encargado de firmar la planilla de matanzas.

Entre los humanos, la pena de muerte se aplica fundamentalmente entrenegros, (también latinos, musulmanes, etc), actores que no deciden el paradigma político-económico de los Estados que tienen prevista la pena capital y que son marginados por causas irracionales como la discriminación y la incriminación.

Casi todas las organizaciones del clásico proteccionismo de perros y gatos, tienen membresía con la WSPA. Esta institución, hace un tiempo publicó un interesante manual de ayuda para afrontar el stress que soporta el rescatista de perros y gatos, el cual actualmente no está online… como botón de muestra de algo necesario que ya no ofrecen. ¿Por qué? Porque implícita o explícitamente, fomentan matar en vez de adoptar.

La idiosincrasia del bienestarismo animal, o “bienestar animal”, viene gestada por criadores, productores, veterinarios y el público consumidor y significa, que los animales, tengan estas cinco libertades: Estar libres de sed y hambre, Estar libres de incomodidad, Estar libres de dolor, lesiones y enfermedad, La libertad de expresar un comportamiento normal, Estar libres de miedo y angustia… ¿Cómo puede estarlo un animal que sabe, siente y presiente que va a morir? De ningún modo, la posición bienestarista deja de considerar a los no humanos, seres sintientes, como objetos al servicio del animal humano.

El bienestar fortalece la idea de que los demás animales son eso “animales” y que los humanos somos “personas” (sujetos de derecho) y por ende, llamar animal a alguien, es un insulto… El bienestar, sólo logra retroceder en todas las luchas por la liberación animal y por llevar a la legislación positiva (leyes escritas, vigentes y coercitivas -obligatorias) los derechos de los animales.

En materia de “animales de compañía” trabajan como PeTA por ejemplo, con las “muertes humanitarias”, mal llamadas eutanasias, para controlar la población, en vez de destinar todos sus esfuerzos a esterilizar y prohibir o disuadir fuertemente, la cría y compraventa de perros y gatos “de raza”.

Eutanasia significa “muerte feliz”. Todo ser vivo y consciente sano, tiene deseos de continuar con su propia vida. Quienes se suicidan, siguen el curso de una patología. La vida que siente, quiere continuar viviendo y eso se puede ver en la lucha que un perro o gato enfermo libra contra la enfermedad. O en cómo resisten hasta donde pueden las vacas el camino sin retorno del matadero. Como fue el caso de Molly*, Émily y otras tantas anónimas. Matar es luchar tanto como morir. Por eso, la muerte es “humanitaria” con anestésicos, para el verdugo, pero no para la víctima, pues no tenemos un por qué para quitarle la vida, la base de su sintiencia. Los sentidos están porque está la vida. Sin vida, no hay nada que proteger, ni esperar. Si quitamos la vida sintiente, nos condenamos al sinsentido, porque hace falta que quitemos nuestra sintiencia para poder matar. A ello, la cita de Rubén Darío. La vida del ser humano es tortuosa, por su componente moral, a ello refiere con “consciente”. El que mata, tiene su condena en su propio acto y su vivencia no puede ser más que la del espanto. Sin embargo, en lugar de responsabilidad, queda la culpa, la proliferación de muerte continúa y la sobrepoblación se realza. Es decir, ni la variable ética ni la eficacia pueden solucionarse.

La eutanasia, bien entendida, es un derecho de los seres humanos para terminar con un sufrimiento exacerbado y sin posibilidades de sanación. En ese caso, la muerte, la llegada a lo más desconocido, la pérdida del yo, se ve compensada con la posibilidad de aliviar el dolor que hace del continuar sobreviviendo, una tortura inextinguible.

Muchos habrán tenido que tomar esa decisión por otro, humano o no humano y la sensación, es calamitosa. Muchas veces, los humanos trasladan a sus familiares, testamentos vitales, que dicen: “Si quedo en estado de inconciencia irreversible, procedan a desconectarme”.

De ninguna manera, puede usarse el término “eutanasia” y menos lo que el concepto significa, para los biocidios que pregonan WSPA, PeTA y otras. Un animal sano no quiere morirse, como un humano sano tampoco lo quiere. Qué importa si “el paso” de la vida a la muerte es doloroso o no, es un asesinato. Si un homicida, se dedica a usar pentobarbital y anéstesicos para proceder, no es menos homicida.

Matar animales sanos es delito y es extraño que diga esto (la cita del código penal) el comunicado… ¿Qué delito cometen los perros y gatos abandonados? Quienes cometen delitos (aunque no estén tipificados en el código penal), son los humanos que los dejan tener crías y las abandonan o “regalan” a otros humanos irresponsables; quienes fomentan el comercio con perros y gatos de raza, haciendo un negocio de genes recesivos y generando animales enfermos que ocupan el lugar de algún abandonado.

Una pregunta, a propósito de los “animales de raza”. Dos situaciones: Si una mujer, embarazada, se entera que su hijo va a nacer con deficiencias y tendrá una vida limitada y marginada de los demás niños y luego adultos y por ende, aborta, es una asesina.

Si un criador de perros caniches micro toy u ovejeros alemanes en forma endogámica (cruzas entre hermanos, padres, madres, abuelos) y de esa forma, hace prosperar genes recesivos (animales con enfermedades genéticas, como el reuma de la cadera), es considerado “una buena persona”.

Por supuesto que las soluciones a los planteos no son ni serán “abrir fuego y matar” o “matar con jeringa”, sino resolver el problema desde sus causas.

En alguna época de nuestra política, se habló de “exterminar la pobreza”, la pobreza no dejó de existir, pero sí muchos pobres murieron de desnutrición…

¿Eso queremos para los animales? Matar sin más? Es entendible, desde el punto de vista que muestra millones de animales muertos por día para sostener una alimentación superflua, que asalta nuestro conocimiento, mientras en la página de WSPA, se lee:

Pero matar perros de la calle al azar no es eficaz porque no se trata la causa del problema.

No pretenden matarlos “al azar”, aleatoriamente, sino de forma sistemática. El control como dominio sobre las cosas que están puestas bajo “señorío del humano”. Qué endeble discurso mantiene el animal racional para justificar una supremacía lograda a fuerza de masacres.

Olga Nelida Brasero D Angelo

olgabrasero@speedy.com.ar

olgab48@hotmail.com

Mendoza-Argentina

Comments

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1 Respuesta

  1. Gracias Anita por unirte a nuestra cruzada. defendamos los inocentes que son pasibles de la maldad humana.

    cariños!!!!!

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