Sexualidad y Fibromialgia

 

IMPACTO DE LA FIBROMIALGIA EN LA SEXUALIDAD

LETICIA LEÓN MATEOS Universidad de Camilo José Cela. Hospital Clínico San Carlos. Fundación de enfermedades musculoesqueléticas.

RESUMEN  Su sexualidad es parte de la calidad de vida integral.  No poder disfrutarla es un tipo de discapacidad.  Además del dolor existen otros factores asociados,  como efectos secundarios de los medicamentos y factores psicológicos relacionados con la ansiedad ante el momento de tener sexo y el miedo al dolor durante la actividad sexual. 

Existen diferentes preocupaciones y problemas dependiendo del género del paciente, por ejemplo los varones tienen más miedo de los problemas de erección y el fallo en la ejecución del acto sexual (por dolor, fatiga…), mientras que las mujeres tienen más miedo a que el dolor empeore después del encuentro sexual así como dificultades para la activación sexual y conseguir el orgasmo.  En los pacientes con FM, la disfunción sexual aparece en aproximadamente el 54% de los pacientes (1) . 

Las relaciones sexuales en los pacientes de FM son escasas e insatisfactorias. Más del 90% de los pacientes definió así sus relaciones sexuales. La media en cuanto a la frecuencia es de 1 vez cada dos meses. Es excepcional el número de personas que tiene relaciones más de una vez al mes.  En el único estudio realizado en España los resultados son aún más negativos, mostrando que un 97% de las pacientes con FM sufría con frecuencia una alteración de su función sexual. Esta alteración era de carácter severo y se encuentra asociada principalmente con el grado de depresión que presenten los pacientes (2) .

Principales problemas físicos • Dolor, fatiga y cansancio, rigidez, disminución lubricación, disminución libido y deseo sexual, aumento de la sensibilidad al roce, disminución de las sensaciones, dificultades para el orgasmo, vaginismo, dispareunia o dolor durante el coito, fobia al sexo. Problemas emocionales y cognitivos  Disminución de la autoestima e imagen corporal negativa, depresión (Junto con el dolor y la edad, principal responsable de la disminución del deseo y de la satisfacción sexual), ansiedad (con una prevalencia más alta que la población general), estrés, ira o frustración, rechazo por parte de la pareja, dificultades a la hora de concentrarse en las sensaciones placenteras y/o pensamientos negativos del tipo “No voy a poder sentir nada”, “Esto va a salir mal”, “Mi pareja se enfadará”.

Influencia de los medicamentos  Disminución de la libido: diclofenaco, naproxeno, misoprostol, cimetidina…Disminución del deseo y dificultad para el orgasmo: efectos secundarios de los antidepresivos.

 

Pautas a seguir 

Igual que trabajamos para el reconocimiento de la enfermedad, para conseguir recursos, para mejorar los síntomas…hay que trabajar para mejorar la sexualidad (con uno mismo o con la pareja).  Una vida sexual buena contribuye a que nuestra calidad de vida sea mejor, y por tanto nos sintamos más felices.  Para eso no hay que mejorar sólo las relaciones sexuales, sino la sensualidad en general.  Para esto hay que “cambiar el chip” y recordar que el cuerpo no es siempre un enemigo, una fuente de dolor…es también un amigo, una fuente de placer.  El órgano sexual más importante es el cerebro. 

El cerebro se bloquea por el miedo al dolor, por los pensamientos negativos, por la tensión y el estrés, por ansiedad, tristeza o ira, y no nos deja percibir las sensaciones buenas que recibe nuestro cuerpo, de modo que hay que entrenarle en el disfrute poco a poco. 

Con uno mismo: – Cambiar el “rol de enfermo” por el “rol de estupendo”. Puede que vivas con dolor, pero tu vida tiene además muchas otras cosas. – Haz cosas por ti mismo que te hagan sentir que eres atractivo/a y sexy: cambia tu look, usa nuevos productos (perfume, cremas corporales), lencería… 

Con tu pareja: – Mantened una buena comunicación entre los dos, basada en el apoyo, la confianza… (Si tienes dolor haciendo algo, debes decírselo a tu pareja…) – Utilizad el sentido del humor – Cuida tu relación de pareja (sorpresas, regalos…) – Haz actividades y cosas de las cosas diarias separados para echar de menos al otro y enriquecerte a ti mismo y a la pareja –

Preparad el encuentro sexual: – Una cena romántica, decoración especial (música, velas…) – En los momentos del día con menor dolor y rigidez -Toma un baño caliente o recibe un masaje relajante – Ponte una crema analgésica tópica -Utilización de ayudas para la relación: – Para prevenir el dolor y la fatiga planea la relación sexual en el punto de mayor efecto de la medicación -Ayudas para la relación: – Lubricantes base agua para prevenir la sequedad vaginal debido a la medicación u otras causas – Usa almohadas o cojines para apoyar algunas partes del cuerpo.

http://www.laff.es/pdf/CcC_tot_resum.pdf

 

 

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